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sábado, 21 de diciembre de 2013

Humanos...

Sentada sobre la arena, las olas me mecen y siento como poco a poco el nivel de las aguas cálidas del mar Menor crece. La luna se alza majestuosa presidiendo la noche, sonriéndome. Estoy sola y comienzo a plantearme mi existencia. No puedo evitar pensar qué hacemos aquí, en el mundo. La inmensidad de la tierra que hace sentirme pequeña. los avances de cada día, los nuevos descubrimientos, el renacer de las cenizas, cual ave fénix tras las grandes catástrofes. Creemos ser dueños del mundo, cuando la naturaleza es la verdadera reina de nuestro mundo, creadora de todo... Somos simples imitadores de nuestra gran madre, creando nuestro mundo sobre sobre el gran mundo, puestos a prueba una y otra vez. ¿Seremos seres eternos? Me gustaría saberlo... ¿Cómo será nuestra vida dentro de millones de años? ¿Siempre habrá un avance del avance, o el vaso se derramará tras una última gota? Nunca lo sabré y soy consciente de ello. Ni siquiera se cual va a ser mi mañana, nadie lo sabe. Y cada vez que lo pienso solo consigo llegar a una conclusión: Vive, avanza poco a poco cada día, sin correr, levantándonos de las caídas inevitables que nos hacen aprender, ayudando a los demás cuando tropiezan, creando lecciones basadas en el pasado, aprovechando nuestro presente, preparándonos para el futuro pero sin vivir aferrados a él Creciendo como una gran familia, la familia humana.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Hola, ante la falta de tiempo de la que dispongo debido a la ocupada época de exámenes no podré escribir nuevas entradas durante un tiempo. En cuanto sea posible publicaré varios capítulos seguidos. Muchas gracias :) Y un abrazo fuerte.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Parte 2 capítulo 2

La ambulancia ha llegado y los médicos entran en la casa con la camilla y un enorme botiquín. Elena sentada en el sofá esconde su cara tras las manos reprimiendo las ganas de llorar. Pablo la abraza intentado consolarla, sin dejar de mirar a Marta que pasea temblorosa por el pasillo mientras habla con su madre por teléfono. Javier se asoma en la puerta del baño con lágrimas en los ojos. Tiene miedo de perderla. Las lágrimas caen. La vecina de Daniela habla con un policía, ninguno sabe qué es lo que ha pasado. Pero se lo pueden imaginar. Una simple caída mientras se arreglaba para salir. Un simple resbalón que ahora estremece a todos… -El golpe no ha sido tan traumático, no sabemos muy bien por qué ha estado tanto tiempo inconsciente. -¿Ha estado? ¿Se ha despertado?- Marga respira profundamente aliviada- ¿Puedo verla? -Lo siento, pero tendrá que esperar un poco más- el doctor le agarra delicadamente del brazo y la dirige a la sala de espera. La mujer accede y se sienta en una de las incómodas butacas blancas. -Por favor, quiero ver a mi hija. Todavía no la he visto desde que llegué al hospital. Necesito verla. El doctor hace una mueca compasiva y le promete que así será. Intenta no moverse, su cuerpo pesa demasiado. Siente como si cada músculo estuviera hecho de plomo. Mueve lentamente los dedos, levantándolos a penas un centímetro del colchón. Abre los ojos de nuevo, la luz vuelve a molestarle, produciéndole un fuerte dolor de cabeza. Parpadea en un intento de adaptarse a la luz del so que entra por la ventana. Contempla cada rincón del cuarto en silencio. Aparatos médicos rodean la cama, un gotero se une a su mano y el silencio solo es interrumpido por el pitido al compás de sus latidos. Imágenes confusas se agolpan en su mente, entonces recuerda a su amiga, Raquel… “¿Dónde está?”, “¡Ha intentado matarme!”. Se incorpora demasiado rápido la aguja del gotero le hace daño y la estancia comienza a dar vueltas, cierra los ojos de nuevo para abrirlos una vez más. Está aquí, su sonrisa malévola le produce un fuerte estremecimiento y no puede evitar gritar hasta hacerse daño en lo más profundo de su garganta. La puerta de la habitación se abre a gran velocidad, tras ella entra corriendo la enfermera preocupada. Su paciente está despierta e incorporada en la cama, podría sentir su nerviosismo a kilómetros y los pitidos acelerados inundan cada rincón de la sala. Se acerca a Daniela e intenta calmarla. La chica hace caso y vuelve a tumbarse, sin poder apartar de su mente la imagen de su amiga, la imagen de un fantasma.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Sin pasado.

Era nuestro día, nuestro momento… La estancia llena de gente, esperándote impacientes, sonrientes. Los nervios se apoderaron de mí poco a poco, pero la música comenzó a sonar y apareciste, tan hermosa como siempre. Agarrada a tu padre con fuerza, con pasos firmes, sin dejar de mirarme impaciente. Esa sonrisa, esa mirada que me hace perder la cabeza agolpando innumerables recuerdos en mi mente. Largos paseos sin rumbo, tardes acurrucados junto a la chimenea, miradas cómplices, secretos, grandes momentos… Estabas tan cerca, y en apenas un parpadeo temí perderte. El color de tus mejillas desapareció, convirtiendo tu cara en una mueca de dolor. Pude ver como tu cuerpo inconsciente caía al suelo, haciendo que me derrumbara por dentro cual castillo de naipes. Incapaz de moverme. Después, todo sucedió muy rápido. Son recuerdos fugaces y a la vez intensos, recuerdo perfectamente cada un de los rincones de la sala de espera, las palabras exactas del médico, la punzada en el corazón al verte tumbada en la cama inmersa en un sueño largo, infinito del que luchabas por despertar. El tiempo pasaba y estuve siempre ahí, dándote la mano, hablándote, animándote a luchar, a encontrar el camino, suplicando volver a ver tus ojos castaños de nuevo, iluminados por el sol, haciéndolos brillar… Pero tú seguías sin despertar, sufriendo por culpa de un tumor. Me sentía impotente y frustrado, sin saber que hacer, hundiéndome poco a poco… Hasta que el sol entró por tu ventana, iluminándote la cara con suavidad, tu mano apretó la mía y tus ojos comenzaron a abrirse lentamente, llenando a su vez los míos de lágrimas. Ahora te contemplo, sintiendo la distancia que nos separa. Desesperándome al pensar que no recuerdas nada, que los secretos que antes compartíamos se han evaporado como el agua… Ver lo mal que lo estás pasando me entristece y me debilita poco a poco. Pero tengo que ser fuerte por los dos y ayudarte a crear nuevos recuerdos, a hacerte entender que aunque tu pasado se haya marchado, los que lo escribieron siguen a tu lado. Luchando, como yo lo hago. No se si algún día volverás a mirarme como aquel día caminando hacia el altar, pero lo que si que sé, es que yo sigo siendo el mismo hombre enamorado de ti. Y con el corazón en un puño lucharé por volver a conquistarte, por volver a sentir tus labios rozando los míos, por crear un mar de recuerdos nuevos, únicos cada día. Por ti, por mi, por nosotros…

domingo, 22 de septiembre de 2013

Parte 1 Capítulo 2

-¡Dani! ¡Dani! ¡Dani!- los cuatro aporrean la puerta nerviosos. A pesar de los golpes nadie responde. Marta saca el móvil y marca de nuevo el número de Daniela. -Callar un segundo, voy a llamarla. Pablo se acerca más a la puerta y escucha atentamente cerrando los ojos. La canción favorita de su amiga está sonando. Si su móvil está allí, ella también. -Está dentro, seguro. -¡Voy a tirar la puerta!- Javier se remanga la cazadora nervioso, dispuesto a hacer lo que sea necesario. -Javi, no hagas el idiota. ¡No vas a tirar la puerta!-Elena agarra del brazo al chico, frenando sus intenciones. -Muy bien lista, y ¿qué hacemos? ¡No tenemos llave! Marta respira hondo e intenta calmarlos. -Creo que su vecina tiene una llave. Durante el verano les regaba las plantas. Pablo suspira y frunce el ceño preocupado. -Esperemos que esté en casa... Marta llama al timbre nerviosa. Nadie responde... Vuelve a llamar impacientemente. Las llaves abriendo la cerradura, alimentan de esperanza al grupo. Una mujer con un mandil de flores aparece tras la puerta. -Hola chicos, ¿qué queréis? -Daniela... no abre la puerta y no responde al teléfono. ¿Nos puede abrir?- Elena habla intranquila y con los nervios a flor de piel. Está asustada. -Claro, tengo una llave.- la mujer entorna la puerta y busca la llave en un pequeño armario.- Aquí está. Todos respiran hondo preocupados. La vecina de Daniela, mete la llave en la cerradura y abre. Javier se dirige corriendo hacia su habitación, no está allí. Sus amigos corren detrás de él en busca de su amiga. La luz del baño esá encendida. Elena entra. No consigue articular palabra. Daniela está allí...

martes, 17 de septiembre de 2013

Parte 2 Capítulo 1

Pablo mira por quinta vez su reloj impaciente y preocupado. ¿Dónde se ha metido? Daniela no es de las que llegan tarde, es extraño. Marta vuelve a buscar su número en la agenda del móvil y marca. -Salta el buzón otra vez.-chasca la lengua con preocupación y mira a sus amigos. -Deberíamos ir a su casa. Igual se ha quedado dormida.- Javier intenta buscar una explicación tranquilizadora, aunque por dentro está igual de asustado que los demás. La película ya ha comenzado y habían quedado media hora antes. Como le haya pasado algo… solo de pensarlo se estremece. -¡Vamos!-Elena comienza a correr por la a amplia avenida.- Marta, no dejes de llamarla.-su amiga asiente y los cuatro suben al tranvía. En diez minutos estarán en su casa. Si está allí, estará sola. Tras la separación de sus padres, Daniela se había instalado en un apartamento con su madre. Esta trabaja por las tardes a si que si se había quedado dormida nadie había podido despertarla. La chica no despega su móvil de la oreja esperando una respuesta. Suspira cada vez más preocupada, Pablo le acaricia la espalada cariñosamente, intentando tranquilizarla. Quedan dos paradas. No puede pensar, le duele la cabeza y es incapaz de abrir los ojos, intenta moverse sin éxito. Está adormilada, oye una música que le resulta familiar. Suena y tras apenas sesenta segundos vuelve a comenzar. Vuelve a intentar abrir los ojos, le duele, siente una extraña punzada en las sienes. Solo consigue cerrarlos con más fuerza. Ahora una nueva música se une a la anterior, una campanita. Suena como una orquesta mal sincronizada. Deja de sonar, su cabeza vuelve a estar en silencio. Se da por vencida, si no se mueve no siente dolor alguno. Sin no mueve un solo músculo, su cuerpo está tranquilo. Su cuerpo está en paz…

lunes, 16 de septiembre de 2013

Parte 1 Capítulo 1

Los libros descansan sobre la cama,viernes por la tarde y estudiando. No sabía que primero de bachiller iba a ser tan duro. Esconde la cabeza entre las páginas de historia agotada. Las mañanas se hacen eternas y las tardes infinitas. Repasa mentalmente las causas de la Segunda Guerra Mundial. Un pitido interrumpe sus pensamientos,es la excusa perfecta. Se levanta de la cama y coge el móvil del escritorio. Es Elena: --Dani. La peli es a las 9, te vienes? -- Sii! A k hora kedamos? -- 8:30 en la puerta del cine. -- Ok. Ahí estaré. --Okey, luego nos vemos. Un besito. --Un beso. Mira la hora, son las siete y veinte. Abre el armario con un suspiro, sin saber que ponerse, tira de una de las camisetas. Era de ella, lo compartían todo.Su camisa favorita, recuerda perfectamente cuando se la pidió. Le había costado convencerla,quedaba genial con sus vaqueros nuevos. Era perfecta para su cena con el editor. No le dio tiempo a devolvérsela. La dobla cuidadosamente, de puntillas alcanza su suéter favorito y unos pantalones pitillos negros. Si viste y se mira en el espejo de su cuarto satisfecha. Le sienta bien, ¿a él le gustará? Se mira la cara, igual debería pintarse un poco. Así la verá más guapa ¿no? Coge el lápiz de ojos y comienza a pintarse, tal y como le enseñó su madre. La habitación poco a poco comienza a oscurecerse, Daniela mira por la ventana y las primeras gotas de lluvia repiquetean en la ventana. Pulsa el interruptor de la luz, no se enciende ¿se ha fundido la bombilla? Sale de su cuarto y entra en el baño, pulsa repetidas veces el interruptor, no funciona. Una débil luz ilumina el baño. Y termina de pintarse para aprovecharla. Guarda en un pequeño estuche la sombra de ojos y vuelve a mirar sonriente su reflejo. Pero no está allí, su sonrisa desaparece y un escalofrío inunda su cuerpo. Le cuesta respirar. Cierra los ojos y vuelve a abrirlos. Sus labios pronuncian un nombre, pero su garganta es incapaz de emitir sonido alguno. Raquel… -Me estás olvidando demasiado rápido. ¡Debería darte vergüenza!- Daniela se estremece y retrocede. No es capaz de decir nada, apenas es capaz de respirar, su amiga sale del espejo y se acerca más y más. -¿Piensas que puedes ocupar mi lugar ahora que estoy muerta?- la chica intenta respirar sin éxito, cuanto más se acerca más difícil le resulta coger aire.- ¡Pues te equivocas!- el fantasma de su amiga se acerca más a ella, la mira fijamente a los ojos, dejándola sin aliento. Daniela pierde el conocimiento y cae al suelo golpeándose con la bañera. -Jamás podrás ocupar mi lugar… Raquel sonríe satisfecha. -Puede que esté muerta, pero siempre he estado aquí y no pienso marcharme. Las luces de la casa se encienden y el cuerpo espectral de Raquel desaparece.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Yo soy tú.

Recuerdo tu silueta observándome silenciosa desde la ventana, jugando en el jardín como cada tarde de mayo. Recuerdo tu cara sonriente, siempre sonriente, cada vez que te contaba mis cosas y, aunque ya no soy una niña, lo sigues haciendo. Recuerdo las discusiones y la famosa frase “ya te lo dije” que tanto odiaba. Recuerdo cada tropezón en el camino y tus manos firmes sujetándome. Recuerdo tu preocupación oculta tras tu sonrisa al saber que era el momento de dejarme marchar. Recuerdo el olor de tu pelo rizado cada vez que me abrazabas, esos abrazos que solo sabes dar tú. Y ahora, mírame, haciendo todo lo que tú hacías. Y es que me he dado cuenta de cuánto me parezco a mi madre.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

La anterior entrada es el prólogo de una nueva idea. Iré subiendo capítulos poco a poco, pero para hacerlo necesito vuestro apoyo y opinión. Comentad lo que penséis. Un beso:)

martes, 3 de septiembre de 2013

Prólogo

Siempre estoy ahí, aunque tú no puedas verme… Soy tu reflejo en el espejo cada mañana, marcando cada uno de los defectos que tanto odias y que te hacen sentir mal. Soy tu sombra en el atardecer, cuando te sientes solo y asustado. Soy tu malhumor, aquel que tanto irrita a los que más quieres. Alejándote de ellos poco a poco. Soy la fuerza invisible que hace que tropieces cayendo al suelo una y otra vez… Soy la mala suerte; esa que acaba con tus planes más deseados y lo complica todo cuando menos te lo esperas. Todos hablan de mí, pero no saben quién soy. Tú, puedes ser mi próxima víctima…

miércoles, 28 de agosto de 2013

Alto riesgo.

Álvaro busca con la mirada algo con lo que defenderse, no tiene mucho tiempo. No tardará en alcanzarle. Respira costosamente y entorna los ojos en la oscuridad. Oye los pasos de su perseguidor acercándose rápidamente, se mueve nervioso por el cuarto. Tropieza con una barra de hierro y maldice por lo bajo. Se agacha y lo recoge del suelo. Sale por la puerta de emergencia, la luz de la luna llena le deslumbra, aunque eso no le impide correr con agilidad felina. Saca el móvil del bolsillo: sin batería; chasquea la lengua preocupado. Salta un muro a medias derruido y se precipita a los escombros sin perder el equilibrio. Quién le manda meterse donde no le llaman. Lo hace por su amigo, aunque puede costarle una pelea, o la vida. La pistola asomaba tras la chaqueta de su oponente, la había visto. Una barra de hierro no resultará, jugaba con desventaja. Aún así la aferra con fuerza, por si acaso. -Al contrario que yo, tú no conoces la nave, ¡pobrecito!-un hombre alto y corpulento aterriza en los escombros estrepitosamente. Saca la pistola de la cintura y apunta al joven indefenso. -¿No podemos hablar?-Álvaro anda de espaldas y se esconde en las sombras. Respira agitadamente y siente como el frío de la noche le quema la garganta. -No hay otra manera. Esto es lo que pasa cuando te metes en lo problemas de tu amigo. Si él me hubiera pagado tú no estarías aquí. -Y ¿No puedes esperar una semana más? Suelta una carcajada y se acerca a Álvaro imponente. Su aliento le roza la cara, apesta a alcohol. Siente cómo el cañón de la pistola le oprime el estómago. -¡Despídete!-grita el armado furioso. Álvaro cierra los ojos con fuerza sin aliento. Espera un minuto, dos… No siente nada. Desesperado los abre. No hay nadie, se ha marchado. Las piernas le tiemblan y cae al suelo. Se ha ido, pero sabe que esto no ha terminado. Sabe que va en busca de su amigo.

lunes, 26 de agosto de 2013

Ya teneís un primer fragmento de mi libro. ESpero que os guste, comentar y opinar con sinceridad. Gracias a todos, un beso:)

Suspiros...

La mirada melancólica de un joven, triste y solo, se refleja en la ventana, salpicada por la lluvia incesante que inundan el atardecer .El sol se asoma a lo lejos, escondido tras los temibles nubarrones. A pesar de ello, todo está tranquilo. Ni un solo niño juega bajo la lluvia, burlando las normas establecidas por el orfanato. La baja temperatura hiela las gotas mientras estas se precipitan al final de su corta existencia. Un suspiro inunda la pequeña y oscura habitación, solo iluminada por una tímida y cálida lámpara sobre una mesilla repleta de libros marcados por el uso. Ángel observa la única foto que conserva de sus padres y derrama una lágrima que corre por su mejilla. “¿Por qué?” Piensa “¿Por qué la vida se lleva a las personas que más te importan?”. Cierra los ojos e intenta recordar la voz de su madre, más lágrimas caen, se odia así mismo por no ser capaz de recordarla. En su mente se agolpan imágenes confusas del accidente: una luz ilumina la luna del coche, recuerda los gritos de su madre, el volantazo de su padre; después el sonido de una sirena que le produce un molesto pitido en los oídos y silencio. Un silencio doloroso. Abre los ojos y se seca rápidamente las mejillas, mojadas por la añoranza que le invade. Solo le quedan tres meses para cumplir los dieciocho y no tiene ni idea de lo que va a hacer. No tiene a nadie, ni un solo familiar que pueda ayudarle y no sabe como va a poder seguir adelante con su vida, fuera del orfanato. Deja la foto delicadamente sobre el escritorio como si fuera la figura más frágil y valiosa que una persona pueda tener.Se levanta de la cama y entra en el baño. Se mira en el espejo, ha cambiado mucho, la infancia que mostraban sus rasgos tres años atrás ha desaparecido por completo, dejando a su vez unos más marcados y maduros. La ilusión que iluminaba su mirada se mostraba ahora inexistente, sus bonitos ojos castaños reflejaban ahora una tristeza y una frialdad poco común en un joven de diecisiete años. Se revuelve el pelo oscuro, se quita la camiseta y poco a poco se va desnudando. Entra en la ducha y deja que el agua deje lentamente su mente en blanco, los finos y delicados hilos de agua caen sobre su corta cabellera mojándola a su paso y descienden inexorablemente buscando su pecho. Cierra los ojos y aprieta los puños, los músculos de sus brazos se tensan. Abre los ojos. Cierra el grifo y sale de la ducha cogiendo a su vez una toalla ruda y hostil que reposa sobre un taburete. Se viste de nuevo, esta vez dejando su torso desnudo, sale del cuarto de baño cerrando la puerta a su espalda. No ha bajado a cenar, ni tiene pensado hacerlo. Se tumba en la cama, cierra los ojos e irremediablemente el sueño le invade.

domingo, 25 de agosto de 2013

Verdades como puños.

La vida en ocasiones puede ser un ejemplo claro de pesadilla. No te crees merecedor de tanto sufrimiento y envidias a los que ves a tu alrededor, cuando hablan de lo bien que les va la vida y de la suerte que tienen; aunque nunca nos paramos a pensar que a veces es solo apariencia. El ser humano vive sumergido en una apariencia constante, que a veces son el principal problema de nuestra infelicidad. Mentimos creyendo que es lo mejor para no hacer daño a alguien, para protegernos. Cuando realmente poco a poco la mentira va creciendo sin poder pararla. Entonces, haces daño a quien quieres, y te haces daño a ti mismo. Cada vez que mentimos nos engañamos a nosotros mismos. Y eso, no es sano. Podemos engañar, podemos mentir, pero tarde o temprano toda la verdad sale a la luz y llega el momento de afrontar la cruda realidad y hacer frente a nuestros problemas. ¿Realmente merece la pena?, ¿mentir es la solución? Dejemos de intentar ser quien no somos. Sustituyamos la mentira fácil, por la verdad. No prometamos con palabras lo que no podamos cumplir con hechos. Hagamos felices a los que queremos e intentemos ser mejores cada día. Aprovechemos la vida, sonriamos al pasado, disfrutemos del presente y saludemos al futuro e intentemos cambiar el mundo con verdades como puños…

viernes, 23 de agosto de 2013

Aunque tú ya lo sabes...

Cada mañana busco tu mirada entre la gente, esperando una señal, algo que me indique que sigues queriéndome a tu lado. Espero tu sonrisa y contengo el aliento hasta que tú, como siempre, me miras y me sonríes. Siento como me tiembla todo el cuerpo, suspiro y me pregunto como a pesar del tiempo mi reacción ante tu mirada es exactamente la misma. Intento no pasar las horas pensando en ti, pero todo me recuerda el tiempo que pasamos juntos. Eres mi debilidad y aunque intente fingir que no me importas, no puedo. Por eso, sé que te quiero.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Su santuario...su refugio

Tumbado en la cama, intenta relajarse. Último partido, el definitivo, el que puede cambiarlo todo… Se incorpora y se viste, pensando una y otra vez en todos y cada uno de los consejos de su entrenador. Debe concentrarse. La concentración es clave, da lo mismo el deporte. Dobla su equipación roja y la guarda en la mochila junto con las deportivas. Se la cuelga al hombro, coge el móvil y el mp5 del escritorio y sale de la habitación. Su padre le espera en la puerta paciente. -¿Estás listo? -Si, vamos. Ambos salen de la casa y se montan en el coche. Apaga el móvil, nadie puede molestarle ahora, no es el momento. Lo guarda en la mochila. Se pone los cascos, música a tope. Su padre le observa mientras espera a que el semáforo se ponga en verde. Está concentrado, sabe que no debe molestarle. Es su momento, lo respeta y sigue conduciendo en silencio. En su cabeza se agolpan las numerosas frases que tantas veces les ha gritado el entrenador: “¡Todo el equipo sois un solo hombre!, ¡¿Entendido?!”. “Todos los jugadores sois igual de importantes! , ¡sois un equipo!, ¡un EQUIPO!”. “¡Ir paso a paso, es la única manera de conseguirlo!, ¡pensar en vuestro objetivo y concentraros en conseguirlo! “Sois buenos, pero seréis mejores si jugáis juntos.” “Centraros en el balón…” “¡Un buen tirador se hace con buena técnica, pero sobre todo con la repetición!” “¡Si os caéis os volvéis a levantar! “¡EQUIPO, EQUIPO, EQUIPO!” Su padre interrumpe sus pensamientos, acaban de llegar. Entra en los vestuarios y saluda a sus compañeros. Todos están igual de concentrados. Saca la equipación absorto en sus pensamientos. Se mira en el espejo orgulloso de representar esos colores, y dispuesto a darlo todo por ellos. -¿Estás listo, número ocho?-Su compañero le sonríe y le aprieta el hombro. Asiente y sonríe.-Pues vamos capi, es hora de salir a estirar. Todo el equipo sale a la cancha, la gente está en las gradas. Su padre y su madre aplauden sentados en las gradas. Su hermano y su novia, gritan y aplauden riendo. Sonríe, agradecido por el apoyo. La gente agita carteles dando ánimos a su equipo o al contrario. El pabellón está lleno, un subidón de adrenalina le invade por completo. Deseoso de jugar. Corren, estiran, encestan multitud de veces. Y llega el momento, el entrenador los reúne a todos. “¡Vamos equipo! ¡A por todas!” Los jugadores se colocan, jugadores preparados para jugar sin límite. Jugadores cuyo refugio, cuyo santuario es el Baloncesto…

martes, 13 de agosto de 2013

muchas gracias a todos!

Buenos días!!! Ya me queda menos, ya solo me queda la mitad del libro por revisar!!! Quería dar las gracias a mi novio y a mi familia. Me están ayudando mucho,la publicidad que están haciendo del blog es espectacular. No se que haría sin vosotros enserio(L) También doy las gracias por toda la gente que se mete en el blog y opina o lo recomienda. Ojalá pudiera conoceros a todos para daros uno a uno las gracias. Ojalá esto siga llendo así de bien. Y si lo consigo será gracias a todos. No dudeís en seguirme en Twitter para enteraros de las últimas publicaciones en: @paula_charra. Un abrazo enorme a todos.

lunes, 12 de agosto de 2013

23...

121, 122, 123… se rinde, no hay manera. Respira hondo, suelta el aire. Tensa y relaja cada uno de los músculos de su cuerpo, tal y como le enseñó su padre. “Deja la mente en blanco, deja la mente en blanco…” se repite una y otra vez a si misma, “¿Qué narices estoy haciendo?, ¡no puedo dejar la mente en blanco!” Aprieta fuertemente los ojos en un intento de dormirse, pero ahí esta él otra vez. Su sonrisa, su mirada… Se da media vuelta en la cama y esconde la cabeza entre las sábanas. Son las cinco de la mañana y sigue despierta. Cuando se puso el pijama dispuesta a acostarse, ya sabía que no iba a conseguir conciliar el sueño. Le había confesado lo que sentía, había sido valiente y lo había hecho. La respuesta del chico: un beso suave en los labios… ¿Eso qué significa, un si o un no? Está claro que el siente algo por ella, pero ¿su sentimiento es tan fuerte como para empezar a salir? No lo sabe y eso no le deja dormir tranquila.¡Tiene que saberlo ya! Es impaciente y es muy consciente de ello, tiene que intentar relajarse… Esa tarde había sido muy especial, jamás olvidará ese día. 23… Ha sido como un sueño, pero a sido real. Lleva mucho tiempo esforzándose para hacer realidad su sueño. Parece demasiado bueno para ser cierto. Abre los ojos y contempla las agujas del reloj moviéndose muy lentamente. Tic, tac, tic, tac… El cansancio acumulado le invita a dormirse poco a poco. Irremediablemente el sueño le invade… El pitido de su móvil indicándole que tiene un mensaje nuevo la despierta. Se incorpora soñolienta y coge el móvil con los ojos prácticamente cerrados. ¡Es él! No puede ser… Pero si lo es. Le ha dejado un mensaje: “Buenos días pequeña, no he podido dejar de pensar en ti.” Una gran sonrisa se dibuja en su cara. La realidad en ocasiones es como un sueño, pero eso no la hace menos real. Sólo recuerda: nada es imposible…

¡Buenos días a todos!

Pensé que el momento en el escribiera las últimas líneas de mi libro ya estaría todo hecho. Pero no es así. Ya con el borrador en mano toca corregir. Se hace raro leer un libro que has escrito tu misma. Pero es una forma de asegurarme que está como debería. Ojalá algún día esté en manos de un editor... No estaría nada mal, jajjaajaja ;) Espero que los futuros relatos os gusten tanto o más que los ya publicados. Un abrazo a todos :)

domingo, 11 de agosto de 2013

Mi momento de gloria.

Empiezo a hiperventilar desesperadamente en busca de aire. Los nervios se apoderan de mi irremediablemente a pesar de que la situación no es nueva  para mí.
Solo una puerta me separa de mi destino, oigo la música fluir por la estancia contigua a gran volumen.
Comienzo a temblar y cierro los ojos en un intento de dejar la mente en blanco.
Busco mi mirada en el espejo y me peino con manos temblorosas el cabello que me cae por los hombros, coloco de nuevo el sombrero negro sobre mi cabeza intentando corregir cualquier fallo que les haga eliminarme de la lista para entrar en el centro.
Me tranquiliza saber que todos tienen los nervios a flor de piel, igual que yo.
Esperan su momento de gloria, el momento de demostrar lo que valen.
La puerta se abre y el silencio reina en la sala.
Un joven aparece y niega con la cabeza entristecido, todos se acercan y se despiden.
Yo no tengo tiempo para despedidas, traspaso el umbral y cierro la puerta detrás de mí.
Al frente una larga mesa preside la pista de baile. Un hombre y dos mujeres me observan seriamente.
--Cuando quieras.- el hombre levanta la mano en señal de aprobación e introduzco en CD en el reproductor.
Me pongo en posición y respiro hondo…
La melodía comienza  y siento cómo mi cuerpo se mueve incansable. Poco a poco la velocidad de la música aumenta y me atrevo a abrir los ojos.
No necesito pensar, después de tres meses repitiendo cada paso, la coreografía es una lección bien aprendida. Siento  la adrenalina correr por mis venas y pongo cada gota de energía en cada movimiento.
A pesar de sentir el dolor de las heridas en mis pies, prosigo. La canción termina y caigo al suelo rendida.
El cansancio llega a mi cuerpo como una tromba de agua tras un año sin llover.
Miro al jurado buscando un gesto tranquilizador. La mujer se aclara la garganta y me levanto del suelo sin apenas fuerzas.
Escondo mis manos y cruzo los dedos, como si sirviera de algo.
La mujer abre la boca y se dispone a hablar:

--Estás dentro.

sábado, 10 de agosto de 2013

Carpe diem.




Cada mañana al despertarme, me asomo a la ventana. Las hojas de los árboles caen lentamente tumbándose sobre los jardines humedecidos por el rocío del amanecer. Unos días el sol se alza a lo lejos e ilumina las calles, otros, se esconde tras las nubes y pequeñas gotas de agua se precipitan hacia el final de su corta existencia.
Su corta existencia, demasiado corta…  Y me paro a pensar, en lo rápido que pasan los días, los meses, los años… Los niños dejan de ser niños y poco a poco todos vamos envejeciendo. Cada día unos dejan este mundo y otros llegan a él. Y la vida sigue, aunque a veces cueste creerlo, los días siguen pasando sin apenas darte cuenta, y no vuelven. Pensamos sólo en el  futuro, olvidando vivir en el presente. Tendemos a caer en la rutina, dejando  a un lado nuevas experiencias, nuevas oportunidades, esos trenes que solo paran en tu estación una vez, sólo una vez.
Pensamos demasiado, convirtiendo lo simple en complicado, dando importancia a lo que realmente no la tiene. Prometemos demasiado a sabiendas de no poder cumplir, damos falsas esperanzas, nos proponemos retos inalcanzables…
Pensemos por una vez de  forma simple y con el corazón. Dejemos de prometer con palabras y cumplamos con hechos, regalemos una sonrisa cada día, subamos a los trenes con la maleta llena de ilusiones, vivamos cada día como si fuera el último, disfrutemos de la gente que nos rodea, que nos quiere y nos aprecia cogiendo lo mejor de cada uno y aportando un poco de felicidad a sus vidas.

Escribamos poco a poco las páginas de nuestra historia con capítulos de final abierto y experiencias irrepetibles. Porque vida solo hay una, ahora, tú decides cómo quieres vivirla.

Presentación

Hola a todos! Soy Paula.
Desde pequeña he sido una adicta a los libros. Leía y leía dejando  libre mi imaginación, trasportándome a mundos paralelos.
Hace apenas un año decidí escribir un libro. Quiero que mis lectores sientan lo que yo siento cada vez que leo. Quiero que olviden un rato sus problemas, dando libertad a su imaginación.
Ahora mi libro está terminado, pero  ¿realmente tengo talento? No lo sé. A si que  ¿quién mejor que vosotros para hacérmelo saber?
Poco a poco subiré pequeños relatos. Espero que os gusten y no dudéis en dar vuestra opinión. :)



Bienvenidos a Mundos Paralelos...