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viernes, 27 de septiembre de 2013

Sin pasado.

Era nuestro día, nuestro momento… La estancia llena de gente, esperándote impacientes, sonrientes. Los nervios se apoderaron de mí poco a poco, pero la música comenzó a sonar y apareciste, tan hermosa como siempre. Agarrada a tu padre con fuerza, con pasos firmes, sin dejar de mirarme impaciente. Esa sonrisa, esa mirada que me hace perder la cabeza agolpando innumerables recuerdos en mi mente. Largos paseos sin rumbo, tardes acurrucados junto a la chimenea, miradas cómplices, secretos, grandes momentos… Estabas tan cerca, y en apenas un parpadeo temí perderte. El color de tus mejillas desapareció, convirtiendo tu cara en una mueca de dolor. Pude ver como tu cuerpo inconsciente caía al suelo, haciendo que me derrumbara por dentro cual castillo de naipes. Incapaz de moverme. Después, todo sucedió muy rápido. Son recuerdos fugaces y a la vez intensos, recuerdo perfectamente cada un de los rincones de la sala de espera, las palabras exactas del médico, la punzada en el corazón al verte tumbada en la cama inmersa en un sueño largo, infinito del que luchabas por despertar. El tiempo pasaba y estuve siempre ahí, dándote la mano, hablándote, animándote a luchar, a encontrar el camino, suplicando volver a ver tus ojos castaños de nuevo, iluminados por el sol, haciéndolos brillar… Pero tú seguías sin despertar, sufriendo por culpa de un tumor. Me sentía impotente y frustrado, sin saber que hacer, hundiéndome poco a poco… Hasta que el sol entró por tu ventana, iluminándote la cara con suavidad, tu mano apretó la mía y tus ojos comenzaron a abrirse lentamente, llenando a su vez los míos de lágrimas. Ahora te contemplo, sintiendo la distancia que nos separa. Desesperándome al pensar que no recuerdas nada, que los secretos que antes compartíamos se han evaporado como el agua… Ver lo mal que lo estás pasando me entristece y me debilita poco a poco. Pero tengo que ser fuerte por los dos y ayudarte a crear nuevos recuerdos, a hacerte entender que aunque tu pasado se haya marchado, los que lo escribieron siguen a tu lado. Luchando, como yo lo hago. No se si algún día volverás a mirarme como aquel día caminando hacia el altar, pero lo que si que sé, es que yo sigo siendo el mismo hombre enamorado de ti. Y con el corazón en un puño lucharé por volver a conquistarte, por volver a sentir tus labios rozando los míos, por crear un mar de recuerdos nuevos, únicos cada día. Por ti, por mi, por nosotros…

domingo, 22 de septiembre de 2013

Parte 1 Capítulo 2

-¡Dani! ¡Dani! ¡Dani!- los cuatro aporrean la puerta nerviosos. A pesar de los golpes nadie responde. Marta saca el móvil y marca de nuevo el número de Daniela. -Callar un segundo, voy a llamarla. Pablo se acerca más a la puerta y escucha atentamente cerrando los ojos. La canción favorita de su amiga está sonando. Si su móvil está allí, ella también. -Está dentro, seguro. -¡Voy a tirar la puerta!- Javier se remanga la cazadora nervioso, dispuesto a hacer lo que sea necesario. -Javi, no hagas el idiota. ¡No vas a tirar la puerta!-Elena agarra del brazo al chico, frenando sus intenciones. -Muy bien lista, y ¿qué hacemos? ¡No tenemos llave! Marta respira hondo e intenta calmarlos. -Creo que su vecina tiene una llave. Durante el verano les regaba las plantas. Pablo suspira y frunce el ceño preocupado. -Esperemos que esté en casa... Marta llama al timbre nerviosa. Nadie responde... Vuelve a llamar impacientemente. Las llaves abriendo la cerradura, alimentan de esperanza al grupo. Una mujer con un mandil de flores aparece tras la puerta. -Hola chicos, ¿qué queréis? -Daniela... no abre la puerta y no responde al teléfono. ¿Nos puede abrir?- Elena habla intranquila y con los nervios a flor de piel. Está asustada. -Claro, tengo una llave.- la mujer entorna la puerta y busca la llave en un pequeño armario.- Aquí está. Todos respiran hondo preocupados. La vecina de Daniela, mete la llave en la cerradura y abre. Javier se dirige corriendo hacia su habitación, no está allí. Sus amigos corren detrás de él en busca de su amiga. La luz del baño esá encendida. Elena entra. No consigue articular palabra. Daniela está allí...

martes, 17 de septiembre de 2013

Parte 2 Capítulo 1

Pablo mira por quinta vez su reloj impaciente y preocupado. ¿Dónde se ha metido? Daniela no es de las que llegan tarde, es extraño. Marta vuelve a buscar su número en la agenda del móvil y marca. -Salta el buzón otra vez.-chasca la lengua con preocupación y mira a sus amigos. -Deberíamos ir a su casa. Igual se ha quedado dormida.- Javier intenta buscar una explicación tranquilizadora, aunque por dentro está igual de asustado que los demás. La película ya ha comenzado y habían quedado media hora antes. Como le haya pasado algo… solo de pensarlo se estremece. -¡Vamos!-Elena comienza a correr por la a amplia avenida.- Marta, no dejes de llamarla.-su amiga asiente y los cuatro suben al tranvía. En diez minutos estarán en su casa. Si está allí, estará sola. Tras la separación de sus padres, Daniela se había instalado en un apartamento con su madre. Esta trabaja por las tardes a si que si se había quedado dormida nadie había podido despertarla. La chica no despega su móvil de la oreja esperando una respuesta. Suspira cada vez más preocupada, Pablo le acaricia la espalada cariñosamente, intentando tranquilizarla. Quedan dos paradas. No puede pensar, le duele la cabeza y es incapaz de abrir los ojos, intenta moverse sin éxito. Está adormilada, oye una música que le resulta familiar. Suena y tras apenas sesenta segundos vuelve a comenzar. Vuelve a intentar abrir los ojos, le duele, siente una extraña punzada en las sienes. Solo consigue cerrarlos con más fuerza. Ahora una nueva música se une a la anterior, una campanita. Suena como una orquesta mal sincronizada. Deja de sonar, su cabeza vuelve a estar en silencio. Se da por vencida, si no se mueve no siente dolor alguno. Sin no mueve un solo músculo, su cuerpo está tranquilo. Su cuerpo está en paz…

lunes, 16 de septiembre de 2013

Parte 1 Capítulo 1

Los libros descansan sobre la cama,viernes por la tarde y estudiando. No sabía que primero de bachiller iba a ser tan duro. Esconde la cabeza entre las páginas de historia agotada. Las mañanas se hacen eternas y las tardes infinitas. Repasa mentalmente las causas de la Segunda Guerra Mundial. Un pitido interrumpe sus pensamientos,es la excusa perfecta. Se levanta de la cama y coge el móvil del escritorio. Es Elena: --Dani. La peli es a las 9, te vienes? -- Sii! A k hora kedamos? -- 8:30 en la puerta del cine. -- Ok. Ahí estaré. --Okey, luego nos vemos. Un besito. --Un beso. Mira la hora, son las siete y veinte. Abre el armario con un suspiro, sin saber que ponerse, tira de una de las camisetas. Era de ella, lo compartían todo.Su camisa favorita, recuerda perfectamente cuando se la pidió. Le había costado convencerla,quedaba genial con sus vaqueros nuevos. Era perfecta para su cena con el editor. No le dio tiempo a devolvérsela. La dobla cuidadosamente, de puntillas alcanza su suéter favorito y unos pantalones pitillos negros. Si viste y se mira en el espejo de su cuarto satisfecha. Le sienta bien, ¿a él le gustará? Se mira la cara, igual debería pintarse un poco. Así la verá más guapa ¿no? Coge el lápiz de ojos y comienza a pintarse, tal y como le enseñó su madre. La habitación poco a poco comienza a oscurecerse, Daniela mira por la ventana y las primeras gotas de lluvia repiquetean en la ventana. Pulsa el interruptor de la luz, no se enciende ¿se ha fundido la bombilla? Sale de su cuarto y entra en el baño, pulsa repetidas veces el interruptor, no funciona. Una débil luz ilumina el baño. Y termina de pintarse para aprovecharla. Guarda en un pequeño estuche la sombra de ojos y vuelve a mirar sonriente su reflejo. Pero no está allí, su sonrisa desaparece y un escalofrío inunda su cuerpo. Le cuesta respirar. Cierra los ojos y vuelve a abrirlos. Sus labios pronuncian un nombre, pero su garganta es incapaz de emitir sonido alguno. Raquel… -Me estás olvidando demasiado rápido. ¡Debería darte vergüenza!- Daniela se estremece y retrocede. No es capaz de decir nada, apenas es capaz de respirar, su amiga sale del espejo y se acerca más y más. -¿Piensas que puedes ocupar mi lugar ahora que estoy muerta?- la chica intenta respirar sin éxito, cuanto más se acerca más difícil le resulta coger aire.- ¡Pues te equivocas!- el fantasma de su amiga se acerca más a ella, la mira fijamente a los ojos, dejándola sin aliento. Daniela pierde el conocimiento y cae al suelo golpeándose con la bañera. -Jamás podrás ocupar mi lugar… Raquel sonríe satisfecha. -Puede que esté muerta, pero siempre he estado aquí y no pienso marcharme. Las luces de la casa se encienden y el cuerpo espectral de Raquel desaparece.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Yo soy tú.

Recuerdo tu silueta observándome silenciosa desde la ventana, jugando en el jardín como cada tarde de mayo. Recuerdo tu cara sonriente, siempre sonriente, cada vez que te contaba mis cosas y, aunque ya no soy una niña, lo sigues haciendo. Recuerdo las discusiones y la famosa frase “ya te lo dije” que tanto odiaba. Recuerdo cada tropezón en el camino y tus manos firmes sujetándome. Recuerdo tu preocupación oculta tras tu sonrisa al saber que era el momento de dejarme marchar. Recuerdo el olor de tu pelo rizado cada vez que me abrazabas, esos abrazos que solo sabes dar tú. Y ahora, mírame, haciendo todo lo que tú hacías. Y es que me he dado cuenta de cuánto me parezco a mi madre.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

La anterior entrada es el prólogo de una nueva idea. Iré subiendo capítulos poco a poco, pero para hacerlo necesito vuestro apoyo y opinión. Comentad lo que penséis. Un beso:)

martes, 3 de septiembre de 2013

Prólogo

Siempre estoy ahí, aunque tú no puedas verme… Soy tu reflejo en el espejo cada mañana, marcando cada uno de los defectos que tanto odias y que te hacen sentir mal. Soy tu sombra en el atardecer, cuando te sientes solo y asustado. Soy tu malhumor, aquel que tanto irrita a los que más quieres. Alejándote de ellos poco a poco. Soy la fuerza invisible que hace que tropieces cayendo al suelo una y otra vez… Soy la mala suerte; esa que acaba con tus planes más deseados y lo complica todo cuando menos te lo esperas. Todos hablan de mí, pero no saben quién soy. Tú, puedes ser mi próxima víctima…